Noche

Lo primero que quise,
fue marcharme bien lejos...
- J Sabina

Lo bonito de viajar, es viajar. Perderse en las calles que no aparecen en los mapas. Cartografiar ciudades a tu gusto. Preguntar dónde está la calle que acabas de pasar. Mirar para atrás y ver una avenida. Perderse a propósito. Mirar un mapa del revés. Serigrafiar en el aire una estancia efímera. Cruzar los semáforos en rojo porque la otra acera parece más interesante. Pedirle al taxista que te lleve lo antes posible. Reservar en un restaurante y llegar quince minutos tarde. Respirar el mismo aire a muchos kilómetros de casa y oler diferente. Notar que sólo hay distancia.

Pero, ¿qué son los neones de Times Square, la quinta avenida, las vistas desde el Empire State de New York, un anochecer en la Torre Eiffel o en Sacre Couer en Paris, ver el Coliseo de Roma, ir a un desfile en Milán, una noche en Ibiza, una playa en Punta Cana, un tango en Caminito de Buenos Aires, un mojito en la Habana, un partido en el Staples Center de Los Angeles, subir a lo más alto del Machu Picchu, sentirse como el Cristo Redentor, cruzar Gran Vía en Madrid, pasar por el paso de cebra de Abbey Road en Londres, saltar el gran charco en avión, andar desde Riazor hasta el Orzán y llegar a la Torre de Hércules en A Coruña, ver entre la noche y la nieve las auroras en Finlandia, fantasear por las calles de Praga, ver los tulipanes de Holanda, el calor más intenso del Sahara, el coral más espectacular de Nueva Zelanda, la fauna de Madagascar o tu zaguán, sin ti?

This entry was posted on Saturday, March 28, 2015. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Responses are currently closed.