En Desolation Row

Para los fumadores, muchas veces una bocanada de oxígeno no es más que una calada, o varias, o un cigarro. Pero no siempre basta...


Entre tanto exámen, de vez en cuando surgen soliloquios producto de un nivel de estrés importante emulsionado con el afán de preguntarme qué será de mí en un futuro próximo lo cual desemboca en lo primero haciendo el proceso recursivo; todo esto revuelto con sentimientos dispares.

Probablemente escribir en caliente no sea lo mejor, pero también hace tiempo que no escribo. Con todo, después de varios meses, allá voy.


Se hace camino al andar, los problemas vienen cuando corres y no paras. Muchas veces he obviado el camino porque me ha parecido mero trámite, digamos pues, trivial. Nunca nadie me ha dicho que pare. Nunca nadie me ha dicho cómo parar. Nunca nadie me ha hecho parar. Bueno, nunca nadie me había hecho parar. 

Antes del qué hay un cómo. A veces es un empujón, una coincidencia, una canción de Sabina; a veces suerte y a veces tenía que ser. Como un crescendo: paulatino, ameno, cómodo. Algo natural, no un "me gusta" de un segundo; una conversación de muchas horas. Algo liviano, algo que de verdad te apetece; algo que deja de ser imprescindible. Algo no programado, algo así como la abiogénesis, generación espontánea.

Situaciones que te cogen de imprevisto, en las que te preguntas cómo has llegado si ni te has enterado. Y sigues sin imaginártelo. Sonríes. Momentos donde importa ya más quién que el qué.

El verano llega solitario, Quizás por no saber qué decirte en invierno, nos robaron el mes de abril. Quizás por no dormir hasta tan tarde no nos despertamos con el alba...


This entry was posted on Tuesday, May 13, 2014 and is filed under ,,. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Responses are currently closed.